El apego

La base sobre la que se asientan tus relaciones

Como psicólogos en Fuengirola vemos con alta frecuencia personas con problemas a nivel social, dificultades en relaciones con familiares, parejas, amigos y conocidos. A veces esos problemas no se aíslan a una relación específica o una situación concreta con una o más personas, sino que se extiende a varias relaciones, sin que haya un evento que haya creado las circunstancias. En esos casos nuestros psicólogos valoran el estilo de apego de la persona, la manera en la que se relaciona con otros.

¿Cómo desarrollamos nuestro estilo de apego?

Nacemos indefensos, precisamos nuestro progenitor y/o cuidador para satisfacer nuestras necesidades básicas como es comer, beber, estar limpios y sentirnos seguros. Nos apegamos a quién es sensible y receptivo a la relación social con nosotros y dicha relación es necesaria para el desarrollo emocional y social. Más adelante cuando empezamos a gatear y andar nuestra figura de apego es nuestra base segura de la que nos alejamos para explorar y a la que volvemos. Según cómo el cuidador responde a nuestra necesidad de proximidad y cercanía evolucionan nuestras percepciones, expectativas, pensamientos y emociones respecto a futuras relaciones.

Estilos de apego

El psiquiatra y psicoanalista John Bowlby fue quién desarrolló la teoría de apego, clasificando cuatro estilos de apego según la interacción entre el niño y el cuidador, y sus respuestas ante las necesidades del niño:

  • Apego seguro. El niño sabe que su cuidador va a estar ahí, incondicionalmente, sin fallarle y se siente seguro y aceptado. Por ello, estos niños son activos y pueden moverse en el ambiente con confianza. De la misma manera puede relacionarse de forma armoniosa con otras personas sin miedo al abandono.

  • Apego ansioso o apego ambivalente. La ambivalencia implica emociones contrapuestos, y los cuidados del progenitor o cuidador primario se caracterizan por estar a veces sí y a veces no. De ahí que el niño no confía en su figura de apego y no se siente seguro. Por esta razón, niños con este tipo de vinculación no querrá alejarse mucho de su cuidador, temen el abandono y necesitan aprobación.

  • Apego evitativo. En este caso el niño asume que no puede contar con su cuidador y desconfía de él/ella ya que el mismo no ha proporcionado la seguridad necesaria. Estos niños tienden a ser muy independientes, lo cual se puede confundir con seguridad, pero experimentan estrés, sufrimiento y no se sienten valorados. Evitan contacto cercano y se mantienen emocionalmente distantes.

  • Apego desorganizado. Este estilo es una mezcla entre los dos anteriores. Se desarrolla cuando el cuidador es negligente o en los casos de abandono. Se manifiesta como una carencia de vinculación e incluso pueden temer al cuidador. Estos pequeños muestran conductas contradictorias, evitan la intimidad, tienen dificultades para gestionar sus emociones y por ello pueden mostrar conductas explosivas e impulsivas por el desbordamiento emocional que experimentan.

En el siguiente video vemos un experimento que pone de manifiesto los diferentes tipos de apego en un niño pequeño:

¿Cuál es tu estilo de apego?

Quizá te has reconocido en algunas características descritas anteriormente. Facilitamos un test para que puedas tener más información sobre tu forma de relacionarte con los demás ya que el estilo de apego habitualmente se mantiene estable en la vida adulta. El test no es un test científico y sólo indicativo de cuál podría ser tu estilo.

Test Apego

La vinculación afectiva en la vida adulta

Como hemos señalado, la manera en la que nos apegamos a nuestro cuidador primario va a conllevar expectativas sobre nuestras futuras relaciones. Una persona con apego seguro va a relacionarse de forma sana, con confianza y seguridad, sin miedo al rechazo o al abandono, aunque obviamente tampoco le va a agradar si se da el caso.

Un adulto con un estilo de apego ansioso frecuentemente desarrolla dependencia emocional, por el miedo de no ser suficientemente amado y aceptado. La relación con otras personas tiende a ser dificultosa ya que su necesidad afectiva es grande y los demás rara vez van a proporcionarles lo que desean a nivel de vinculación e intimidad.

Personas con apego evitativo tienden a no confiar en los demás y optan por mantenerles a cierta distancia. Sus parejas suelen echar en falta cercanía e intimidad.

Por último, adultos con un estilo de apego desorganizado pueden tener relaciones muy complicadas y conflictivas debido a la ira y frustración que experimentan y no se sienten queridos. Por esta razón puede rechazar relaciones cuando realmente las anhela enormemente.

¿Puedo cambiar mi estilo de apego?

Se puede. Una vez detectado nuestra manera de vincularnos, podemos ir cambiar poco a poco nuestros patrones de pensamiento y de conducta. A menudo requiere la ayuda de un psicólogo ya que dichos patrones están profundamente arraigados en nosotros. Sin embargo, si nos vinculamos a personas con apego seguro nuestras percepciones e ideas puede irse ajustando con el tiempo y así favorecer un vinculación más sana en nosotros.

Si quieres trabajar tu vinculación afectiva con nosotros puedes contactarnos aquí