¿Cómo son los pensamientos intrusivos

Como psicólogos en Fuengirola vemos con gran frecuencia a personas que se preocupan por tener pensamientos intrusivos. Sin embargo, todos podemos tenemos pensamientos intrusivos que parecen estar fuera de nuestro control. Estos pensamientos a menudo tienen un contenido un tanto extraño, absurdo o amenazante. Asimismo, pueden llegar a ser muy variados, como preocupaciones aterradoras sobre algo que te podría pasar a ti o a alguien querido, un error cometido o que puedas llegar a cometer, o esos pensamientos pueden decirte que algo terrible va a pasar o lo vas a hacer tú.

Los pensamientos intrusivos pueden causar una gran angustia, que parecen venir de la nada y pueden provocar ansiedad, culpa, asco, pánico… Algunos de estos pensamientos no deseados se pueden darse como imágenes sexuales, violentas… Por ejemplo, torturar a alguien, tirarte por la ventana… tras tener este tipo de pensamientos involuntarios, sentimos una emoción muy fuerte y aparecen dudas, como, por ejemplo, ¿hice realmente daño a alguien y no me di cuenta?

Quién tiene este pensamientos intrusivos de este tipo suele tener miedo a poder llegar a hacer lo que esos pensamientos dicen. Estos pensamientos generan mucha angustia que normalmente se mantiene en secreto, por el miedo a parecer raro o mala persona. Por lo tanto, son pensamientos que generan mucho malestar.

También hay pensamientos intrusivos con un contenido más benigno, como, por ejemplo, dudas sobre las relaciones, sobre la orientación sexual, religión, muerte o sobre preguntas que no se pueden responder con certeza.

Pensamientos intrusivos rumiaciones

Mitos sobre los pensamientos intrusivos

Existen muchos mitos sobre los pensamientos intrusivos. Uno de los más comunes y que más angustia generan es que tener estos pensamientos significa que inconscientemente quiere que eso pase. Esto no es cierto, de hecho, es justo lo contrario. Es el esfuerzo por luchar contra ese pensamiento lo que lo mantiene y hace que vuelva a aparecer.

Otro mito es qué debemos analizar y examinar cada uno de estos pensamientos, pero realmente, estos pensamientos no son mensajes o advertencias, a pesar de sentirlo como tal. Son simplemente pensamientos.

¿Qué mantienen los pensamientos intrusivos?

El problema es que los pensamientos intrusivos se viven como amenazas reales, que además se mantienen en secreto por el miedo a parecer raro o mala persona. El intento desesperado por hacer desaparecerlos, es lo que realmente lo alimenta. Cuanto más se intenta suprimir o sustituir más fuerza coge.

Por lo tanto, los pensamientos intrusivos se refuerzan cuando entramos en debates con ellos, preocupándonos o luchando contra ellos por tratar de alejarlos. Otra forma de fortalecerlos, es intentar evitarlos. Lo ideal es ir dejándolos tranquilos, en paz, tratarlos como si fueran insignificantes, y así, irán desapareciendo.

¿Qué hacer con los pensamientos intrusivos?

RECOMENCACIONES

A continuación, os dejamos unas recomendaiones que pueden ser útiles para ir aprendiendo a dejar de darle peso a este tipo de pensamientos para que los pensamientos intrusivos no se hagan dueños de ti:

  • Etiquetar ese pensamiento como “intrusivo”.

  • Recuérdate que son pensamientos automáticos, sin importancia y que no dependen de ti.

  • Acepta y permite esos pensamientos intrusivos sin luchar contra ellos.

  • Ten en cuenta de que los pensamientos volverán una y otra vez cuanta más atención tengan.

  • Continúa haciendo lo que estabas haciendo antes de que apareciera ese pensamiento.

Por el contrario, intenta no hacer lo siguiente:

  • Enredarte con el pensamiento.

  • Quitar los pensamientos u ocultarlos.

  • Intentar buscarle un significado a ese pensamiento.

  • Comprobar si es o no verdad.

Un ejemplo

UN CASO

Llega a nuestra consulta de psicología en Fuengirola una mujer de 25 años. Tras dudar cuenta que desde hace una semana tiene unos pensamientos terribles que le dan mucho miedo y le causan mucha ansiedad. Los pensamientos intrusivos tienen una temática violenta: hacer daño a ella misma, a un ser querido o incluso un extraño por la calle. Un ejemplo puede ser tener una bolsa de plástico en su cercanía en la compañía de su madre y le viene el pensamiento intrusivo de poner dicha bolsa encima la cabeza de su madre y matarla. Al relatar esto llora, siente culpa y mucho miedo de que si lo está pensando es porque quizá en su inconsciente realmente pueda ser capaz de hacer esto en un impulso.

La mujer piensa que está teniendo un brote psicótico, padecer esquizofrenia o parecido. Debido a su temor de llevar a cabo lo que piensa involuntariamente evita estar en presencia de su madre, de sus perros, de salir a la calle. Para intentar suprimir los pensamientos intrusivos aumenta su ingesta de alcohol, que según ella misma ya es excesivo. La evitación conductual y los intentos de suprimir los pensamientos hace que son cada vez más frecuentes y más violentos.

Este ejemplo muestra claramente hasta qué punto nuestros pensamientos pueden causar un gran malestar. Según cómo se interpretan y cómo se gestionan se pueden quedar en un momento desagradable o desembocar en algo más grave. Si te reconoces, no dudes en acudir a un psicólogo.

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