La adolescencia es el puente entre la niñez y la vida adulta, y se caracteriza por ser un etapa vital llena de cambios que requiere ajustes. La terapia juvenil se especializa en esa etapa de cambios. El cuerpo crece, experimentamos un desarrollo emocional y cognitivo importante. A nivel social nuestros padres pasan al segundo plano y los iguales se convierten en nuestros primeros referentes. Ahí vamos de la seguridad del amor y la aceptación incondicional de los padres a la búsqueda de aprobación de otros adolescentes que también quieren encontrar su identidad.

En consonancia con lo anterior, el/la adolescente se encuentra con varios riesgos de desequilibrio emocional en una etapa de gran importancia en la construcción de su ser y estar. A menudo la familia puede brindar el apoyo necesario, pero a veces se requiere una ayuda externa. Un psicólogo infantojuvenil especializado que ofrece terapia juvenil sabrá abrir un canal de comunicación. De esa manera forja confianza, aporta comprensión y herramientas para ayudar a la persona joven recuperar su bienestar emocional.

Un sabio dijo:

Jamás cambies lo que más quieres en la vida por lo que más quieres en el momento, porque los momentos pasan, pero la vida sigue.

Terapia con Adolescentes

¿Cómo trabaja el psicólogo infantojuvenil?

Hay adolescentes que acuden a la terapia juvenil motivados, otros con la sensación de obligación por parte de los padres. Por ello, la especialización del psicólogo infantojuvenil y sus habilidades terapéuticas son especialmente importantes. Sabrá crear una relación en la que el/la adolescente pueda sentirse cómoda para tener una relación de colaboración. La escucha activa, conocerle como persona, interesándonos por el/la adolescente, generando confianza sin juicios y nunca imponiendo sino creando motivación, son ejemplos de pilares en la terapia con adolescentes.

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¿Cómo es la Terapia Juvenil?

El proceso terapéutico con adolescentes

En la terapia con adolescentes, igual que en todo proceso terapéutico, se sigue un formato que da una estructura a la terapia. Las fases son las siguientes:

Lo más común es que el primer contacto sea inicado por los padres, pero hay veces que un adolescente también se pone en contacto para iniciar terapia juvenil. En el segundo caso los padres deben de dar su consentimiento para que el psicólogo pueda inicar la terapia. En este contacto podéis plantear todas las preguntas y dudas que tengáis, estaremos encantados resolver los mismos.

Con una buena relación psicólogoadolescente se lleva acabo una evalución exhaustiva. La primera sesión se realiza con los padres para que proporcionen tanto tanto datos evolutivos sobre el hijo o la hija, como su perspectiva sobre los problemas actuales. Posteriormente, el psicólogo infantojuvenil procede a evaluar al adolescente. Para ello se empleará la entrevista, registros y tests, adaptado a la edad y madurez emocional para que la persona joven se sienta cómodo/a.

En esta fase se comunica los resultados tanto a los progenitores como al mismo adolescente de forma adaptada y apropiada a cada uno. Posteriormente se acuerdan los objetivos a lograr en el tratamiento y cómo alcanzarlos.

En el tratamiento en la terapia juvenil se emplean diferentes estrategias para ayudar al adolescente superar lo que le llevó a la consulta. Entre sesiones tendrá tareas para casa que puede implicar toda la unidad familiar. A lo largo de la intervención los padres tendrán un contínuo feed-back sobre el progreso así como pautas y recomendaciones para apoyar a la persona joven a seguir avanzando.

Cuando el/la joven va mejorando el psicólogo va espaciando las sesiones. La intención es que haya independencia terapéutica. Esto quiere decir que el/la adolescente siga aplicando lo aprendido en la terapia y logre mantener los resultados terapéuticos.

La juventud quiere mejor ser estimulada que instruida.

Johann Wolfgang Von Goethe

Terapia Juvenil - Un niño en una patineta

Beneficios de la Terapia Juvenil

  • Inteligencia emocional para identificar que le ocurre algo, ponerle nombre. También aprende a gestionarlo para regular emociones que a veces son nuevas, desconocidas y muy intensas.

  • Desarrollo de habilidades sociales para relacionarse de forma satisfactoria y eficaz para él/ella mismo/a. Ejemplos pueden ser contar con estrategias de comunicación y manejo de conflictos.

  • Promueve una mejor autoimagen y concepto de sí mismo/a, fundamentado en la validación interna y menos en la necesidad de aprobación externa.